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Los talleres madrileños dejarán de facturar 821 millones de euros con la electrificación del parque

2019-11-19

Solera, experta en inteligencia del automóvil, estima que los negocios de reparación y mantenimiento en la Comunidad de Madrid dejarán de facturar 821,1 millones de euros con la electrificación del parque, un 38% de sus ingresos, según el informe “La descarbonización de la posventa”, que ha presentado hoy con motivo de la jornada Solera Talent, la nueva iniciativa de la compañía para ayudar a los profesionales de la posventa a mejorar en la gestión y liderazgo empresarial y en la inclusión de la tecnología como parte de la cadena de valor, acompañándolos en su proceso de digitalización.


En plena lucha contra el cambio climático, las motorizaciones diésel y gasolina encaran una cuenta atrás que, de ser aprobado el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático por el futuro Gobierno, tendría su horizonte en 2050 y abriría la puerta a la movilidad 100% eléctrica con el impacto que ello tendrá sobre la industria del automóvil y la posventa.


En concreto, si el sector de la posventa en Madrid prevé facturar 2.160,8 millones de euros en 2019 (lo que supondría un incremento del 7,5% en tasa interanual), pasaría en 2050 a ingresar 1.339,7 millones porque los vehículos de combustión interna necesitan de una serie de mantenimientos preventivos que con el eléctrico desaparecen.


Un impacto que, por tanto, requiere de una transición progresiva, ordenada y realista, y que debería contar como primer paso con un plan de achatarramiento que pusiera coto al envejecimiento del parque a escala nacional, o en su defecto autonómico, que permitiese adquirir vehículos de combustión interna y electrificados.


Y es que el 58,7% de los vehículos madrileños actuales supera los 10 años, que son, al contrario de lo que se piensa, los que menos pasan por el taller y sólo se les repara lo imprescindible para que puedan seguir circulando. En cambio, sólo el 25% de los automóviles tiene menos de 5 años.


Si llevamos esta fotografía al parque de eléctricos, en el caso particular de la Comunidad de Madrid, el eléctrico representa el 0,4% de los coches en circulación. Si hablamos de toda España, con más de 20.000 unidades, tres de cada cuatro de estos vehículos se localizan en la comunidad madrileña, auspiciado sobre todo por el renting.


Menos piezas, menos ingresos


El informe de Solera atribuye la pérdida de ingresos de la posventa al hecho de que los vehículos de combustión integran 25 piezas y elementos que no se encuentran en los vehículos eléctricos, como son el aceite, filtros de aceite, correa de distribución, bujías, inyectores, escapes, etc., y que entre todos ellos superan los 15.000 euros. Una pérdida de ingresos que no se compensa con el “efecto batería” pues, si bien es una pieza costosa -con un precio medio de más de 11.000 euros-, tiene el hándicap de que el paso por boxes para cambiarla es cada diez años, una horquilla de tiempo mucho mayor que el requerido por las piezas de mecánica de un diésel o gasolina.


Esta transición del diésel/gasolina al eléctrico también tendrá su impacto en la mano de obra de los talleres madrileños. En el caso de un vehículo de combustión interna y a lo largo de un período de diez años, supone un coste de 3.429 euros por taller, una cifra que se reduce en el eléctrico un 86% hasta los 489 euros. Y es que el número de horas trabajadas se rebaja en un 90%, pues cambiar una batería es una labor que apenas requiere seis horas de trabajo.


De este modo, el progreso tecnológico y sostenible del vehículo obliga a los talleres a evolucionar, siendo el primer paso el de la digitalización. Y es que actualmente sólo 2 de cada 10 talleres en España están digitalizados. Son sobre todo negocios pequeños que, en el caso de Madrid, suman 3.602 talleres, el 71% del total de empresas de reparación y mantenimiento de la región, que corren el riesgo de quedarse fuera al no estar digitalizados.


Según el responsable de Mercado Posventa de Solera, José Luis Gata, “los talleres deben tener un ojo puesto en el futuro, en la descarbonización del parque y el auge de otras motorizaciones alternativas como la eléctrica, pero lo cierto es que su principal amenaza ahora mismo es la cuenta de resultados y la tecnología de los vehículos. Un taller tiene que digitalizar sus procesos para ser eficiente y poder prestar servicio a los coches actuales y futuros, cada vez más conectados y más equipados tecnológicamente”.

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